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INNOVAR PARA COMPETIR DE DONDE VENIMOS La historia es fiel compañera para aquellos que tienen interés en saber de sus orígenes para conocer mejor su vida actual y anticiparse al futuro, o al menos para evitar caer en los errores que otros cayeron, por tanto en esta sección que abre AGESTIC del portal INNOVA G, hemos de referirnos al pasado. Un pasado cercano, puesto que la evolución industrial y de la tecnología en Galicia es ciertamente reciente, la región vivió durante décadas de espaldas a la industria, salvo en contadas excepciones, no tuvo una clase dirigente empresarial que supiese lo que era proyectar una idea industrial desarrollando materias primas autóctonas, mas bien todo lo contrario, fuimos durante generaciones los suministradores de ellas y los exportadores de mano de obra barata con la emigración. En una excelente colección de fascículos semanales que formaron un libro publicado hace unos años por La Voz de Galicia, bajo el título “Grandes empresas, grandes historias de Galicia”, se da un repaso a la historia empresarial, a las iniciativas , a los emprendedores gallegos desde finales del siglo XIX, hasta finales del XX, y allí se pueden ver apenas medio centenar de empresas con éxito, algunas financieras como Banco Pastor ,- otras del textil como Inditex o Adolfo Domínguez,- conserveras, como Calvo o Alonso,- pesqueras como Pescanova, -automovilísticas como Citroen-, comerciales como Tojeiro, -pizarreras como Campo, en fin os recomendamos con interés su lectura. Pero lo más relevante del libro para lo que deseamos exponer es que los orígenes, la industria desde una perspectiva histórica en Galicia, no tuvo el arraigo de regiones como Cataluña o el País Vasco y por tanto primero nos perdimos la “revolución industrial”, luego la etapa del “desarrollismo” y mas tarde la de la de la ciencia aplicada al desarrollo industrial. Pese a ello, pese a nuestro retraso, siempre a lo largo de la historia hubo personas inquietas y con iniciativas innovadoras, aunque entonces no se llamase así, pero que en su afán por modernizarse empresarialmente o por ganar mercados, supieron hacer “de la necesidad, virtud” y aún en los más difíciles tiempos como los años de la posguerra hicieron pequeños milagros, siendo lo verdaderos pioneros de la innovación en Galicia. Los que como Eduardo Barreiros hacia 1940 partiendo de un pequeño taller de mecanizados en Ourense, adquiría los viejos camiones Dodge del ejército norteamericano y transformaba los motores de gasolina en diesel, iniciativa de la que partió la potente industria automóvil desarrollada hacia 1960. O las iniciativas de la familia Fernández, en los primeros tiempos de Zeltia, adquiriendo la patente del ZZ para luchar contra el escarabajo de la patata, y siendo hoy un referente en la investigación y desarrollo en el sector farmacéutico, familia ligada también a Pescanova, pionera en la innovación del sector pesquero por idea de Valentín Paz Andrade. Personajes curiosos y hábiles como José Ferro Lodeiro que aprovechando la adquisición de una pequeña central hidroeléctrica en Muras (Lugo) al tener energía eléctrica instaló una fabrica de plásticos, cucharillas y muñecos para el postre mas difundido de los años 1950-1960, el flan chino el Mandarín, del que también era el propietario, siendo la pequeña industria de plásticos lo que dio origen a lo que hoy es Ferroplast, una de las compañías mas importantes de España en fabricación de tuberías y accesorios de PVC. Pioneros de la innovación como “el rubio da Pontenova”, que compraba camiones de chatarra del ejercito, especialmente aquellos recordados Ford Canadá de 1930 con tracción total, les recortaba los chasis, les ponía motores diesel y los convertía en aquellos cacharros llamados “carrocetas”, que sirvieron para facilitar los trabajos de las empresas madereras en la explotación de los bosques de Galicia, convirtiéndose luego en una verdadera factoría de vehículos especiales. Pioneros de la industrialización de productos lácteos, como José Rodríguez López, de Granja Arjeriz, que innovó en el envasado y transformación de leche y quesos, fabricando hasta la maquinaría con ayuda de un herrero o los cuencos de madera para cuajar la leche dada la escasez de la autarquía marcada por la Guerra Civil, creando el germen de lo que hoy es un potente sector. En fin buenos ejemplos de que también en Galicia, se desarrollaron excelentes iniciativas innovadoras, pero no tantas como sería necesario para el desarrollo en los últimos cincuenta años. Pero bien es verdad, que nuestra escasa industrialización se vio lastrada por su pequeña dimensión y por su tecnología autarquica y anticuada con los que nuestro sistema empresarial no tuvo acceso hasta finales de los años 70 a los procesos que se utilizaban desde hacía años en los países de nuestro entorno y en las regiones mas industrializadas de España, dando lugar a que nuestras industrias se especializasen en sectores de mano de obra intensiva y escasa complejidad tecnológica. Por tanto hablar de innovar y de competir, son conceptos más bien recientes en la sociedad gallega. De ahí el interés, que en AGESTIC ponemos en exponer en esta sección opiniones sobre las ventajas competitivas en las empresas innovadoras. La historia nos debe de servir de referencia para diseñar un futuro mejor y desde una perspectiva liberal de la economía, desde una perspectiva globalizada del mundo, plantearnos la reflexión de que Galicia al estar inmersa en el mercado de la Unión Europea, al que nos unen también una serie de principios de convivencia y de cultura, tiene hoy una oportunidad excepcional al partir de la superación de viejos retrasos históricos. Es verdad, que hemos sido la “periferia de la periferia”, pero eso está superado, (a excepción del AVE), es verdad que nuestro retraso ha sido secular, es verdad que no hemos contado con “valedores” y fuimos mas bien los perdedores de todas las batallas, pues en Galicia ni la ciencia, ni la empresa gozaron del apoyo de la sociedad ni del Estado. Pero eso ha quedado atrás y hay una generación de gallegos, de menos de treinta años que no han vivido las penurias de esta tierra y que por supuesto están dispuestos a ganarse un futuro. Las comunicaciones, el desarrollo de las nuevas tecnologías, el uso de Internet, la capacitación de los jóvenes profesionales que se forman en las Universidades de Galicia, la experiencia acumulada en estas últimas décadas sobre cuestiones de desarrollo empresarial, cooperación, innovación y crecimiento económico debe de hacernos reflexionar en sobre como competir mejor, en ocupar espacios que comercialmente están colonizados, pero potencialmente abiertos, porque cada vez quedan menos mercados cautivos para las empresas de verdad innovadoras y con potencial de romper barreras con su creatividad, buenas ideas y mejores productos. Esa es la principal cuestión que Galicia debe de abordar poniendo en marcha desde la Xunta, por ejemplo medidas como el Plan Galego de I+D+I o el Plan Estratégico Galego da Sociedade da Información, como marcos desde los cuales la Administración aliente la investigación, el desarrollo tecnológico y la universalización de la sociedad de la información y del conocimiento entre todos los ciudadanos de Galicia, haciendo que las empresas, los creativos, los investigadores se sientan respaldados en su labor, aunque serán ellos y solo ellos, los que deban de asumir los riesgos, pero ese es el juego correcto en nuestro sistema económico. Incentivar no quiere decir intervenir en el mercado, la Administración debe de “animar la fiesta”, pero otros han de ser los músicos y los bailarines. Además como dicen los norteamericanos “sin riesgo, no hay diversión” lo cual es como principio una buena filosofía. EL CAMBIO CULTURAL Esa situación de partida lastró nuestro desarrollo industrial y fue responsable de una visión cultural reducionista de ámbito local de cómo ver las cuestiones, un pensamiento inmovilista basado en “si así nos van bien las cosas, para que cambiar o introducir novedades”, lo que revelaba una falta de cultura empresarial y llevaba a las industrias a una escasa competitividad. La situación comienza un cambio muy importante desde la incorporación de España a la Unión Europea hace veinte años, pero cambiar la cultura de toda una sociedad, no es tarea fácil y hace falta voluntad para ponerlo en práctica. Reconozcamos que las cosas están cambiando, que hay voluntad desde la Administración, desde las empresas y desde la comunidad de investigadores y tecnólogos e incluso tímidamente, como destacamos en la sección COMUNICACIÓN E INNOVACIÓN, comienza a crecer el interés social, el interés del ciudadano por las cuestiones de innovación y ello gracias fundamentalmente al desarrollo de Internet. El propio lenguaje esta cambiando, lo que hace unos quince años se conocía como déficit tecnológico como problema económico y cultural, paso a ser el de la preocupación por que ese déficit lastraba la eficacia y competencia de nuestras empresas, mas tarde se planteó la superación de ese retraso como imprescindible en nuestra convergencia con Europa, para llegar finalmente a la conclusión de que el déficit de innovación tecnológica es la principal barrera para la competitividad. Por tanto, las cosas han cambiado y estamos en el camino correcto, al menos desde AGESTIC así lo pensamos, pero lo dejamos abierto al debate, cada uno de vosotros tendrá su propia opinión sobre las políticas de I+D+I, que esperamos nos enviéis, para enriquecer este portal INNOVA G LA COMPETITIVIDAD Desde la cumbre de la Unión Europea de marzo de 2000 en Lisboa, donde se adoptó el acuerdo de trabajar para conseguir en la próxima década una economía basada en el conocimiento y en las tecnologías convirtiendo el espacio europeo en la región mas dinámica y competitiva del planeta, han pasado muchas cosas y vamos retrasados en cuanto a cumplimiento de objetivos si se desea llegar a 2010 en esa situación. Actualmente la U.E es consciente de que estamos perdiendo posiciones, especialmente frente a Estados Unidos y ante economías emergente muy avanzadas tecnológicamente como India, Singapur, Hong Kong, ya desde el Informe Busquin se advertía a la Comisión Europea que para alcanzar los objetivos de Lisboa, era preciso que “la innovación impregnase la economía” Debemos de reconocer que se están haciendo importantes esfuerzos en este sentido y de ello tiene buena parte aquel libro tan importante titulado “Crecimiento, competitividad y Empleo” editado en 1994 siendo Presidente de la Comisión el francés Jaqques Delors, que puso las bases no solo de un lenguaje sobre el futuro empresarial y de desarrollo, sino también que agudamente describió nuestros puntos débiles para alcanzar la competitividad a través de la innovación y como superarlos. Y es que esa es la cuestión mas importante para mejorar la competitividad y a eso deben de dedicar sus esfuerzos las industrias, la Administración, los investigadores en Galicia. Los Planes de Incentivación, los Fondos Europeos como el Fondo Tecnológico en el periodo que resta hasta 2013, van a ser importantes para animar y dinamizar, pero será determinante la “pro actividad” de los principales actores implicados, emprendedores, empresas, creativos, innovadores, investigadores. Es preciso mejorar la capacidad de competir en los mercados globales y eso solo se conseguirá con innovación, transformando el conocimiento en riqueza, cerrando un circulo virtuoso que comienza en la idea inicial, pasa por la investigación, se convierte en una tecnología, que a su vez genera una máquina, un producto o un proceso industrial, que una empresa fabrica y hace llegar al mercado.
Ese es el ciclo completo, IDEAS, INVESTIGACIÓN, INNOVACIÓN TECNOLOGÍA, MERCADO, un ciclo que cumple las características del circulo virtuoso y que si falla, entonces nos encontraremos con situaciones paradójicas que se han dado en la realidad, por ejemplo que contando con unos excelentes resultados científicos se obtengan unos pobres resultados empresariales y por tanto comerciales, lo que da origen a una baja competitividad. Esta reflexión que hoy os trasladamos desde estas primeras páginas la iremos completando, con ideas para mejorar la capacidad innovadora y la competitividad y agradecemos vuestras aportaciones a AGESTIC. |